Histórico
1 enero 1970Francisco Ortí

Rompiendo las normas de La Masía

Existe una ley no escrita que marca el destino de cualquier chaval que aspira a vestir algún día la camiseta del Barcelona: “quien abandona La Masía nunca vuelve”. Una especie de maldición que ataca a quienes, por decisión personal o por obligación, salen de la cantera azulgrana. A lo largo de la historia del conjunto culé ha sido habitual ver como canteranos prometedores decidían escapar de La Masía en busca de minutos en otro lugar y jamás pudieron volver. Sin embargo, ese gafe de los ‘expatriados’ ha sido desafiado por dos hombres que personifican la promoción de canteranos del Barcelona esta temporada: Isaac Cuenca y Cristian Tello. Un día cruzaron las puertas de La Masía para no volver. Hoy, se han convertido en las nuevas joyas azulgrana.

Es cierto que Gerard Piqué y Cesc Fábregas ya rompieron esta maldición con anterioridad, pero sus caminos son diferentes. Los dos emigraron a Inglaterra para unirse a las canteras del Manchester United y el Arsenal, respectivamente, en busca de un club donde pudieran tener posibilidad de promocionar -por aquel entonces la política de cantera en el Barcelona no estaba tan arraigada como ahora- y años después regresaron para convertirse en jugadores del primer equipo. Piqué y, sobre todo, Cesc fueron fichajes de relumbrón para reforzar la primera plantilla, rodeados de flashes y copando portadas.

Esa es la gran diferencia con Isaac Cuenca y Cristian Tello. Lo que hace especial su caso es que salieron de La Masía para volver siendo todavía canteranos. Alejados de focos, en el más absoluto anonimato, desafiaron la ley no escrita de La Masía. Lograron vencerla para deshacer sus pasos, ganarse de nuevo un hueco en una cantera tan exigente como la azulgrana y desde ahí escalar hasta ganarse la confianza de Pep Guardiola y dar el salto definitivo al primer equipo. El camino más complicado para un canterano, especialmente si hablamos de un canterano del Barcelona. “Cuando sales de un equipo grande es habitual caer“, explican respecto al caso de Ignasi Miquel, un canterano del Barcelona que salió y ahora busca un futuro en el Arsenal.

Cristian Tello se unió muy pronto a la cantera del Barcelona. A los doce años el servicio de captación azulgrana le atrajo para su escuela a cambio de 60 euros. Su velocidad y desborde le convirtieron en el delantero de moda en la cantera culé, llegando a marcar 64 goles en una única temporada. Sin embargo, con el salto a la categoría cadete Tello se estancó. Apenas contaba con minutos y La Masía le abrió sus puertas para dejarle salir. Fichó por el CF Damm, una de las escuelas más prolíficas de Catalunya, donde se reconvirtió en extremo, y posteriormente recaló en el juvenil del Espanyol, para después pasar a formar parte del filial perico.

Su gran actuación con el el filial del Espanyol provocó que se fijarán en él varios clubes de Primera División, pero Guardiola le convenció prometiéndole la titularidad en el Barcelona Atlètic y asegurándole que tendría opciones de debutar con el primer equipo. Tello no lo dudó y aceptó la oferta. Consideraba que tenía una deuda pendiente con el conjunto azulgrana, que debía demostrarse a sí mismo que era capaz de triunfar allí y el tiempo le ha dado la razón. Su presencia en los planes de Guardiola ha dejado de ser una sorpresa y ha participado en partidos importantísimos a lo largo de la temporada, siendo titular incluso contra el Real Madrid, en un duelo decisivo en la lucha por el título.

El caso de Isaac Cuenca es todavía más especial. No ha abandonado La Masía una ocasión, sino dos. El extremo que ahora enamora al barcelonismo ha gozado de poca confianza durante su paso por la cantera, donde le han obligado a buscarse la vida lejos de la escuela azulgrana más de una vez. El culpable de su primera salida fue Gai Assulin. El israelí era la joya de la cantera, ocupaba su misma demarcación y le dejó sin minutos. Cuenca se marchó olvidado y apartado por el jugador israelí.  Se marchó al Reus, luego recaló en el Damm y allí creció como jugador, al igual que sucedió con Tello. La temporada regresó a La Masía para formar parte del equipo de Luis Enrique, pero enseguida volvió a marcharse para jugar con el Sabadell en Segunda División B. Este verano volvió y se ha convertido en una pieza clave para Guardiola. Tanto Cuenca como Tello han desafiado el destino de los canteranos que abandonan La Masía. Ellos han cambiado su estrella y ahora sueñan con la Champions League.

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