Histórico
1 enero 1970Francisco Ortí

Quevilly: Jugar por el placer de jugar

Amable Lozai pidió un balón de fútbol y nadie se lo dio. Parece un detalle intrascendente a primera vista pero que más de un siglo después continúa generando consecuencias. Y es que esa negativa fue el detonante de la fundación de la Union Sportive Quevillaise -también conocido como US Quevilly. Amable Lozai pertenecía al Cercle Pédestre Quevillais, un selecto club de Normandía, y un día pidió comprar un balón para poder jugar a fútbol. Recibió una rotunda negativa como respuesta. El fútbol estaba mal visto por la alta sociedad y los directivos del club no concebían que sus miembros practicaran ese juego. La reacción de Lozai fue tan lógica como instantánea. Si no le dejaban jugar al fútbol allí se iría a otro lado.

Y así lo hizo. Rompió su carnet de socio del Cercle Pédestre Quevillais y fundó junto a su mujer la Union Sportive Quevillaise. Una génesis que ha marcado para siempre la ideología de este club del noroeste de Francia. En 1902 Amable Lozai creó el club con la idea de que fuese un lugar en el que todo el mundo que quisiera pudiera jugar a fútbol si nada más por lo que preocuparse. Jugar por el placer de jugar. 110 años más tarde ese espíritu sobrevive al paso del tiempo y, lo que es más complicado, a la profesionalización del deporte. 110 años después de su fundación, el US Quevilly, afincado en el Championnat National -la tercera categoría del fútbol francés- continúa negándose a convertirse en un equipo profesional. Jugar por el placer de jugar, no hay más pretensiones.

Lo cierto es que esa política idealista nunca le ha ido mal. Dos años después de su fundación, el Quevilly ya contaba con 104 jugadores para formar cinco equipos, aunque no tenían donde jugar. Solían reunirse en un descampado donde plantaban dos palos como portería o en alguna plaza de la ciudad. Cuando sus prácticas futbolísticas ‘invasoras’ comenzaron a generar malestar entre los ciudadanos, Amable Lozai se esforzó en encontrar un escenario a la altura de sus aspiraciones y a cambio de cincuenta céntimos se asentó en un terreno en la Rue Guillaume-Lecointe. Desde entonces sólo hay dos borrones en la historia del Quevilly, pero muy dolorosos. El primero, económico, cuando en 1979 el equipo se vio obligado a resurgir de sus cenizas para sanear sus cuentas. El segundo fue deportivo.

En 1927, el US Quevilly vivía a la sombra de los grandes dominadores de Normandía, el FC Rouen y el Havre AC, y estaba acostumbrado a vivir en un segundo plano, pero ese año cambiaron las cosas. El Quevilly, con Lucien Fagris como máxima estrella, estuvo a un nivel espectacular en la Coupe de France, eliminando a todos los que le aparecían en el camino. Primero eliminó al Amiens AC, campeón del norte de Francia, luego a sus vecinos del FC Rouen y al US Suisse, clasificándose para la final, donde le esperaba el Olympique de Marsella. Desafortunadamente, el conjunto marsellés ganó ese título sin problemas gracias a un contundente 3-0 que rompió los sueños del humilde Quevilly.

Sin embargo, 85 años después, el fútbol le ha ofrecido al Quevilly la oportunidad de vengar esa derrota y en la misma competición. El conjunto de la tercera categoría del fútbol francés recibía en el Stade Michel D’Ornano de Caen -no se podía utilizar el estadio Amable Lozai- a un todo un cuartofinalista de la Copa de Europa como el Olympique de Marsella, curiosamente el mismo equipo que le venció en la final de 1927. Y el Quevilly se cobró la venganza. Un gol de John-Christophe Ayina en la prórroga permitió al conjunto de Normandía doblegar al poderoso OM y colarse en las semifinales de la Coupe de France. Semanas desués, repetían gesa rumbo a la final tras vencer al Rennes en el último segundo de partido. La heroicidad volvía a su historia.

Quevilly está de fiesta tras esta hazaña. Esto es increíble“, reconoce Regis Brouard, técnico de los canarios, como se conoce al Quevilly. El equipo sufre en el Championnat National, donde ocupa la 14ª plaza, pero brilla en la Coupe de France, y ya es un habitual en este tipo de gestas, puesto que ya alcanzó unas semifinales de la Coupe de France en 2010 y se ha granjeado la fama de matagigantes del torneo a lo largo de las últimas décadas. Esta temporada, el Quevilly vuelve a estar en una final de la Coupe de France, donde se enfrentarán a otro grande del fútbol francés, el Lyon. Quieren continuar soñando, pero sin ninguna presión. Juegan por el simple placer de jugar, como les inculcó Amable Lozai, el hombre que fundó un club porque nadie le compró un balón.

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