Histórico
1 enero 1970Jose David López

Milan: Alexandre Pato, diario de un killer lesionado

Alexandre era un chico callado, adolescente fraternal, tan inocente como ambicioso y tan recatado como soñador. De físico endeble, liviano y sin demasiada altura. Su fútbol, curtido en la calle y perfeccionado desde los 13 años en la cantera del Inter de Porto Alegre, pronto generó expectativas únicas. No eran exageradas. El día que firmó su primer contrato como Sub 20 del Colorado, respondió con un hat-trick. No sólo enloqueció al personal por su pegada, inteligencia y celeridad en la reacción como rematador, sino porque era un crío de sólo 16 años ante chicos hasta cuatro años mayor que él. No tendría problemas, pues semanas más tarde, acabó el torneo como máximo goleador y destrozando al enemigo natural en la final (Gremio). Suficientes argumentos para que Brasil lo exportara al planeta como el juvenil del momento y el InterPA le hiciera hueco en la primera plantilla.

Era incapaz de levantar la cabeza en los entrenamientos durante el primer mes. Tanto, que cuando más de un analista ya le había encontrado una ‘merma’, su compañero de ataque y capitán, el icono Fernandao, le preguntó al efecto, acabó entendiendo que no se debía a un exagerado intento de protagonismo. Su respuesta fue tan sincera como temerosa, sentía pavor de errar ante aquellos a los que él mismo había animado desde el graderío hasta hacía semanas. Todo terminó el día de su debut, marcando en el primer minuto de juego y dando dos asistencias para golear a Sao Paulo. Semanas más tarde, marcaba el primer gol del Inter PA en el Mundial de Clubes y acabaría sumando su primer gran título internacional. El de mayor complejidad, el de perfil más cosmopolita y el que lo catapultó a la fama sin ni siquiera ser mayor de edad. Alexandre Pato ya estaba en el olimpo de los elegidos. Un escenario místico donde seguiría de no ser por su verdadera ‘merma’, las lesiones.

Antes de que los rumores multiplicaran su ya de por sí enorme aureola de ‘Pato Maravilha’, el Milan pagó sin dudarlo 24 millones de euros. Una cifra escandalosa (y record a su edad) si tenemos en cuenta los enormes problemas de dinero que persiguen a los rossoneri ahora mismo. Por el contrario, añadían a su proyecto al delantero más prometedor del momento. Inversión a largo plazo que tras meses de imposibilidad para jugar (debido a que la FIFA obligaba a que fuera mayor de edad para dar validez a su transfer), surtieron un efecto inmediato. Tanto, que en sólo media campaña, no sólo se convirtió en titular fijo sino que respondió con 9 goles en 20 partidos. Sus sensaciones mejoraban exponencialmente, su crecimiento era notable y su figura, cada vez menos adolescente, dejó paso a una maquinaria de excelsa potencia. Un dato lo atestigua, pues sólo tuvo una lesión de dos semanas en febrero de 2008.

El ‘Milan Lab’, el gimnasio y el trabajo disciplinado del fútbol italiano en ese aspecto, multiplicaron considerablemente sus prestaciones para convertirlo en el artillero más letal del campeonato. En su segundo curso, llegó a marcar un gol cada 86 minutos en las primeras semanas (0,8 goles-partido), alcanzado los 44 tantos en Serie A con 21 años y cuatro meses, una estadística casi incomparable (de los jugadores que han logrado cien o más tantos en Serie A, sólo cuatro consiguieron 44 con menos de 21 años).  Además, fue premiado con el Golden Boy a mejor joven del planeta. Todo parecía encaminado a una larga y fructífera relación con el Milan pues, además, tras un fracasado matrimonio con una famosa actriz brasileña, su fama rossoneri creció al unirse sentimentalmente a la hija (Barbara) del mismísimo dueño del club y (ahora ex) presidente de Italia, Silvio Berlusconi.

Pero muy a pesar de esas impresionantes cifras, Pato había quedado en entredicho por su debilidad física. Había dejado a un lado su figura liviana y endeble, pero sólo en 2010 sufrió hasta ocho lesiones (la mayoría de ellas musculares), todas regulares en el tiempo y que le mantuvieron alejado de los terrenos de juego durante 152 días. Demasiada frecuencia, insistente fragilidad y nula aportación con el paso de las temporadas. Un déficit enorme de consistencia y viabilidad en su juego que ahora, ha superado en importancia y en determinación a aquellos shows y exhibiciones que mostró en el pasado. Muchos no lo recuerdan. Muchos han olvidado sus cualidades. Difícil sentir esperanza cuando en este curso apenas ha disputado 536 minutos con un solo gol en su haber y una lista eterna de molestias musculares. Ha viajado por todo el planeta, aunque jamás para visitar un estadio, sino para buscar solución en clínicas y especialistas.

Desde el 2010 hasta hoy, si promediamos sus ausencias, el resultado es contundente y doloroso para los hinchas milanistas. Pato cae lesionado cada dos meses y medio. O lo que es lo mismo, que desde hace dos años y tres meses, acumula trece lesiones (más de seis por curso) en un caso patológico donde estiramientos, elongaciones y tirones se han convertido en su particular lucha diaria. Hace justo un mes de su última dolencia, un estiramiento en el muslo que lo iba a secar durante dos semanas pero que desde entonces no ha logrado superar. Y es que a excepción de la campaña 2008-2009 donde sí alcanzó los 40 partidos en una campaña, nunca ha podido repetir esas cifras básicas que hoy, por cierto, representan una verdadera quimera.

Tanto, que en las cinco temporadas que va a cerrar como rossoneri, debía haber participado en una media de 45 partidos por curso para un total de 225. Y sin embargo, ahora mismo, apenas alcanza los 142. Un déficit enorme que desespera a técnicos, aficionados y directiva porque quien más ha mostrado su descontento en diversas ocasiones ha sido Adriano Galliani. Allegri, por su parte, siempre ha defendido a su jugador aunque desespera por el inquietante contexto que lo mantiene al margen y para el que asegura que no pueden encontrar respuestas: “Cuando se producen estas lesiones en sucesión, es difícil que sea una sola causa. Las hemos examinado todas con nuestro equipo médico y no es normal que un joven de su edad sufra este tipo de problemas musculares”, explicó hace unas semanas.

Superó el momento tenso en el mercado invernal cuando el PSG apuntó claramente a su contratación por ser una debilidad personal de Carlo Ancelotti y hasta los rumores aseguran que Bárbara Berlusconi se enzarzó con su padre retándole a no dejar que su pareja acabara abandonando San Siro por París. Con lesiones o sin ellas, Pato es el eje del futuro Milan en ataque, pues es el ‘intocable’ que debería estar brillando en compañía de Ibrahimovic. Mientras, ha perdido su lugar en la selección brasileña y ha disminuido la expectativa de quienes argumentaban tener de frente a un goleador histórico. Un lastre enorme pero no lo suficiente para derrumbarlo con 22 años. Hoy puede ser su gran noche, la del enésimo regreso, la del ‘maravilha do Porto Alegre’.

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