Histórico
1 enero 1970David De la Peña

Atlético Nacional: El encanto ‘cafetero’ de la Libertadores

Cuando en 1947, 500 socios juntaron 50.000 pesos para la creación de un club profesional que promoviera los deportes en el departamento de Antioquia, pocos de ellos imaginaron que el nombre de la Corporación Deportiva Club Atlético Nacional, quedaría en los libros de la historia del país como el primer campeón colombiano de la Copa Libertadores. El lema, y por extensión, el nombre de la sociedad, tenía como objeto “por encima de todo la defensa y estímulo del jugador nacional”. Una política inicial donde solo futbolistas criollos tendrían cabida, algo que mermó deportivamente al equipo que tenía que competir en desventaja con los grandes clubes colombianos.

Su fundación coincide con la época de El Dorado, la más brillante del campeonato profesional del fútbol colombiano. A comienzos de la década de los 50 la Asociación de Futbolistas Argentinos se enfrentó al general Juan Domingo Perón, e inició una huelga que acabó con la partida de grandes futbolistas (en algunos casos, los mejores del mundo), al extranjero. Adolfo Pedernera o Alfredo Di Stéfano acabaron en el fútbol cafetero, situando al país en la primera plana del balompié mundial. Por tanto cuando el Atlético Nacional se establece como una sociedad profesional, no solo tiene ante sí el difícil reto de pelear la supremacía de la ciudad de Medellín (segunda aglomeración urbana más importante de Colombia, únicamente por detrás de Bogotá) con el Independiente Medellín, (que tenía a sus espaldas más de tres décadas de historia y experiencia acumulada), si no que además ha de lidiar con un momento en el que el fútbol colombiano está en claro auge.

El contexto obligó a partir del año 53 a abrir las puertas a futbolistas extranjeros, y aunque en un principio causó un rechazo generalizado por parte de la afición, poder igualarse deportivamente a las grandes escuadras del país, hizo que la idea acabase siendo bien recibida. Desde entonces, 11 títulos de liga (solo está por detrás de Millonarios y América de Cali, que tienen 13), y el gran orgullo de convertirse en 1989 en el primer equipo colombiano en conquistar la Copa Libertadores.  Sin duda, un auténtico hito, solo igualado cuando en 2004 Once Caldas saliese campeón del torneo.

La final de 1989 se resolvería desde los once metros, tras igualar el equipo verdolaga un resultado adverso de 2-0 ante Olimpia de Asunción en el partido de vuelta. El entrenador encargado del milagro fue el mítico “Pacho” Maturana, que por aquel entonces compaginaba su tarea de entrenador en Atlético Nacional con la de seleccionador colombiano. Leonel Álvarez, John Jairo Tréllez o Andrés Escobar estaban en aquel equipo, sin olvidar a uno de los mayores emblemas en toda la historia del club: René Higuita. El éxito continental hizo que la entidad obtuviese otra dimensión dentro del fútbol sudamericano, e inmediatamente llegaron futbolistas de la talla de Aristizábal o Faustino Asprilla, que contribuyeron al último empujón en el crecimiento de la sociedad. 7 títulos ligueros desde entonces y la obligación por parte de la hinchada de pelear por las más altas cotas.

La ilusión por repetir la hazaña se ha adueñado de la afición verdolaga en el inicio de esta edición de la Copa Libertadores. Su arranque de torneo fue maravilloso, siendo uno de los equipos que mejor fútbol propuso. En el banquillo se sienta Santiago Escobar (hermano de Andrés Escobar, ex futbolista del club y asesinado en el 94 tras su autogol en el mundial de Estados Unidos contra la selección norteamericana). En su segunda etapa como técnico del Atlético Nacional, obtuvo el Torneo Apertura en 2011, lo que significó el fin de una etapa con 4 años de sequía. La propuesta es valiente, dinámica, directa, y realmente agradable para el espectador.

El equipo combina  un 4-3-1-2  y un 4-4-2 en el que siempre destaca la fase ofensiva por encima de un repliegue con ciertas carencias que hace que sus partidos suelan ser bastante vertiginosos. La filosofía ofensiva y la falta de buenos conceptos para este estilo de su mediocentro habitual, Alexander Mejía, hace que el equipo sufra después de la pérdida. Probablemente la mejor versión la veamos cuando Mejía hace de mediocentro posicional y le escoltan Valoy y Córdoba, dos interiores de muchísimo recorrido que dan una gran salida por fuera en fase ofensiva y equilibran sus respectivos carriles en la defensiva. No hay duda de que la lesión que sufrió Valoy en el partido de ida ante Peñarol ha sido un quebradero de cabeza desde entonces para Escobar, puesto que la labor de sus dos interiores es absolutamente clave.

Sin duda lo mejor del equipo se encuentra delante, existiendo tres piezas clave que se han convertido en una de las grandes sensaciones de esta Copa Libertadores. En primer lugar, la aportación de Macnelly Torres. A los 27 años está reflotando su carrera, volviendo a mostrar un repertorio que ya asombró al continente cuando lideró a Cúcuta Deportivo en la edición de 2007 (el cuadro colombiano llegó a semifinales). Macnelly es un futbolista asombroso, un enganche con una pausa deliciosa, capaz de darle siempre la continuidad adecuada al juego. Toda la producción en ¾ pasa por sus pies, siendo el principal lanzador de toda la velocidad que tiene el equipo en la última línea. A medio camino entre esa línea de ¾ y la delantera se encuentra Luis Mosquera. Su posición varía dependiendo del esquema. En el 4-3-1-2 es un segundo punta, de mucha movilidad y constante ruptura, mientras que en el 4-4-2 comparte la mediapunta con Macnelly, ofreciendo recursos distintos, más profundos, y estirando al rival para permitir a Macnelly tener más espacio interior. Llegado de los grandes rivales de los verdolagas esta temporada, hizo la pasada campaña 14 goles con Independiente de Medellín. Muy agresivo en el desmarque y convincente de cara a puerta, difícil de detener en carrera, a sus 25 años otro de los principales argumentos ofensivos del equipo.

Como ’9′ o acompañante, la gran joya de la corona: Dorlan Pabón. En 4-3-1-2 es el punta más adelantado, mientras que en 4-4-2 es un segundo delantero, con más movilidad y libertad para caer a una u otra banda. José Pekerman ya ha contado con él como titular en su debut como seleccionador colombiano ante México. Hablamos de un futbolista muy hábil en manejo, realmente rápido al espacio y agresivo de cara a puerta. Sin ser un jugador que tenga continuidad en el juego, es realmente amenazante para la zaga rival y muy in tenso en el desmarque. Con 24 años, una de las grandes esperanzas no solo de su club, si no de todo el fútbol colombiano.

Sin duda será complicado repetir la hazaña del 89. No solo por la brutal competencia y el tremendo nivel que hay en esta edición de la Copa Libertadores, si no porque además el cuadro colombiano deberá recuperar las sensaciones del inicio de año. Los de Escobar no ganan un partido desde que el 21 de febrero asaltasen el estadio Centenario para endosar un brutal 0-4 a Peñarol (actual subcampeón del torneo). Sin duda hoy, es el momento para que el cuadro verdiblanco (colores tomados de la bandera de Antioquia) recupere las buenas sensaciones, puesto que precisamente esta noche reciben en casa al equipo carbonero buscando una plaza en la siguiente fase del torneo más importante del fútbol sudamericano.

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